Cocinas abiertas: ideas modernas para un hogar amplio y luminoso

Las cocinas abiertas han llegado para quedarse. Y no porque lo diga una tendencia o lo marquen las revistas de decoración. Lo vemos en el día a día, en los proyectos que llegan al estudio, en las conversaciones con quienes reforman su casa buscando algo más que una actualización estética.

Una cocina abierta cambia cómo se vive un hogar. Une espacios, pero también personas. Hace que cocinar, conversar y estar sean parte de lo mismo. Y cuando se diseña bien, no solo se nota: se disfruta.

En este artículo no vas a encontrar fórmulas mágicas. Lo que sí vas a encontrar es experiencia, sentido común y muchas ideas para ayudarte a decidir si este tipo de distribución encaja contigo, con tu espacio, con tu manera de habitar. Lo que haremos es acompañarte, como lo hacemos en cada proyecto: con los pies en el suelo y con la mirada puesta en que funcione.

Por qué este artículo puede ayudarte (aunque aún no tengas claro qué hacer)

Si estás pensando en abrir la cocina al salón, o si ya has visto imágenes que te han ilusionado pero no sabes por dónde empezar, esto es para ti.

Aquí vamos a hablar, con naturalidad, de:

  • Lo que implica tener una cocina abierta más allá de lo estético.
  • Qué cosas hay que tener en cuenta antes de empezar la obra (spoiler: no todo se puede tirar).
  • Ideas y soluciones que hemos probado en viviendas pequeñas, medianas y grandes.
  • Qué distribución funciona mejor según el tipo de casa y de vida.
  • Qué preguntas conviene hacerse para que el resultado no sea solo bonito, sino funcional.

También abordaremos esos aspectos menos glamurosos que muchas veces no se cuentan: el ruido, los olores, el orden… Porque diseñar una cocina abierta no es solo una cuestión de estilo: es una decisión que afecta al uso cotidiano de la casa.

¿Qué cambia cuando se abre la cocina?

Espacios que respiran mejor

Una cocina abierta permite que la luz fluya, que el aire circule mejor y que todo se sienta más amplio. Pero lo más interesante no es lo visual, sino lo funcional: cocinar mientras hablas, estar en compañía, no aislarse. Es cambiar el ritmo con el que se habita la casa.

Muchas veces, una pared de más hace que todo se sienta más pequeño y aislado. Abrir no es agrandar metros, pero sí sensaciones, conexiones, punto de vista y casi siempre también es mejorar la funcionalidad. Y eso, en pisos pequeños, se nota.

No es solo una moda

A veces se piensa que esto es algo pasajero, una moda más. Pero lo cierto es que lleva años consolidándose porque responde a cómo han cambiado nuestras vidas: menos formales, más conectadas, más prácticas.

Donde antes había un comedor que se usaba tres veces al año, hoy hay una mesa viva, que sirve para trabajar, comer, jugar o improvisar una cena. Una cocina abierta responde a esa flexibilidad.

Durante décadas, lo habitual eran las familias numerosas, con uno de los progenitores dedicado al cuidado del hogar y, en muchos casos, con ayuda doméstica. En ese contexto, dividir y compartimentar los espacios tenía sentido: permitía mantener la casa más ordenada y estructurada, y reservar la cocina como un lugar funcional, al margen de las zonas sociales.

Pero ese modelo de vida ha cambiado. Hoy, la mayoría de nosotros pasamos muchas horas fuera de casa y disponemos de menos tiempo para cocinar. Cuando lo hacemos, buscamos compartir ese momento, ya sea en pareja, con los niños o con amigos. Queremos disfrutar de la cocina, no solo usarla.

Por eso, las cocinas abiertas han ganado protagonismo: porque nos permiten cocinar sin aislarnos, integrar esta zona con el resto de la vivienda y crear espacios más amplios, luminosos y acogedores, donde todo fluye con naturalidad.

Ideas que sí funcionan según el tipo de vivienda

Cuando el espacio es justo: menos muros, más sentido

En estudios y pisos pequeños, abrir la cocina suele ser una decisión clave. Se gana sensación de amplitud, se mejora la entrada de luz y, si se hace bien, se ordena el espacio de forma más lógica.

Algunas soluciones que solemos aplicar:

  • Cocinas en línea con mobiliario claro y un pavimento continuo.
  • Encimeras que hacen doble función: cocina + barra para comer. O incluso isla que también es mesa de comedor
  • Electrodomésticos integrados o camuflados para no saturar.

En viviendas más grandes: integrar sin perder autonomía

Cuando hay metros, el reto no es ganar espacio, sino conectarlo sin perder uso. Aquí es donde las islas, las penínsulas y los cerramientos de vidrio marcan la diferencia. Permiten delimitar sin cerrar, definir sin aislar.

  • Una isla bien proporcionada puede organizar la circulación y servir de punto de encuentro.
  • Un cerramiento ligero de vidrio (con perfilería fina) reduce ruidos y olores sin cortar la luz. Incluso podemos diseñar uno que sea móvil como en este proyecto de MI74 donde se diseño un muro móvil de vidrio.
  • Diseñar bien la distribución de los muebles de cocina en el espacio ayuda a ordenar visualmente sin recurrir a muros.

Qué distribución elegir (y por qué no hay una única buena respuesta)

En L: práctica, compacta, eficiente

Es una de las distribuciones que más utilizamos cuando hay una o dos paredes disponibles. Permite organizar todo lo esencial sin invadir el espacio. Sin embargo, las cocinas abiertas también presentan ciertos retos, sobre todo si no se diseñan con cuidado. Cuando la cocina comparte espacio con el salón y el comedor, puede ocurrir lo contrario a lo que buscamos: que la cocina invada visualmente el resto del ambiente y dé la sensación de que el salón está dentro de la cocina, en lugar de al revés.

Esto es especialmente común en distribuciones en forma de L, donde una mala planificación puede hacer que la cocina domine todo el espacio. Por eso, es fundamental pensar bien la integración estética, el mobiliario, los acabados y los materiales para lograr un equilibrio visual y funcional.

Además, en el plano más práctico, si no se diseña correctamente, es fácil perder los módulos de almacenamiento en las esquinas, que quedan inaccesibles o mal aprovechados. Existen soluciones específicas para estos casos, como herrajes de rinconera, muebles extraíbles o cambios en la geometría de los muebles bajos, pero es clave preverlo desde el inicio del proyecto.

Con isla: cuando hay espacio y ganas de compartir

Una isla no es solo una moda. Es una solución versátil que sirve para cocinar, comer, ordenar y, sobre todo, convivir. Pero no siempre es posible. Se necesita espacio libre alrededor y buena planificación de instalaciones.

Si la isla es solo estética, suele estorbar. Pero si se diseña con criterio, marca la diferencia. Puedes comprobarlo en nuestro proyecto C105, donde la integración de la isla no solo optimiza el espacio, sino que transforma completamente la experiencia de habitar la cocina.

En línea: discreta, ordenada, ideal para espacios estrechos

En algunos casos, una cocina en línea es la mejor opción. Todo en una pared, bien organizado. El truco está en que no se vea como una cocina tradicional, sino como una pieza más del salón. En este sentido, nuestro proyecto MA13 es un gran ejemplo: una cocina en línea, discreta, ordenada e ideal para espacios estrechos, que se integra perfectamente gracias al uso de un espejo superior que amplía visualmente y potencia la continuidad con el salón sin invadirlo.

Puertas sin tiradores, materiales cuidados, iluminación pensada. Porque cuando todo está a la vista, todo cuenta.

Lo que no se ve pero hay que pensar (antes de abrir nada)

¿Puedo tirar ese tabique?

Pregunta básica, pero fundamental. No todos los muros se pueden eliminar sin más. Algunos son estructurales, otros llevan instalaciones esenciales. Aquí no vale improvisar. Se necesita un estudio técnico y, si toca, solicitar licencia.

En nuestro caso, este paso siempre forma parte del proceso. Pero no todo se puede conseguir al mismo coste ni en los mismos plazos. Cuando el diseño requiere modificar elementos estructurales, como eliminar un muro de carga, es imprescindible solicitar licencias urbanísticas y contar con un proyecto técnico visado. Este tipo de intervenciones son más complejas, llevan más tiempo y suponen un mayor presupuesto.

Aquí es donde el asesoramiento de un arquitecto marca la diferencia. No solo porque te ayudará a decidir si es viable o no, sino porque te ofrecerá alternativas en las que quizá no habías pensado.
Puede que creas que necesitas tirar un muro… y resulte que lo más eficiente es replantear la distribución. Un buen diseño no siempre implica hacer más obra, sino hacer la obra justa con la mayor inteligencia posible.

Ventilación y extracción: sí, importan

Uno de los miedos más comunes: “¿Y si toda la casa huele a comida?”. Es una duda legítima. Y tiene solución.

  • Campanas potentes, silenciosas y bien colocadas.
  • Revisar salidas de humos y circulación del aire.

En las cocinas abiertas, el tipo de campana extractora que elijas puede tener un impacto directo no solo en el confort, sino también en la eficiencia energética de la vivienda.

Las campanas de extracción al exterior, aunque muy efectivas eliminando olores y vapores, expulsan constantemente aire al exterior. Eso incluye también el aire climatizado de tu vivienda (ya sea caliente o fresco), lo que aumenta el consumo energético.

En cambio, las campanas con recirculación no expulsan el aire, sino que lo limpian y lo devuelven al interior, son una alternativa más sostenible, ya que conservan el aire ya climatizado, evitando pérdidas innecesarias.

Este tipo de extracción suele usarse integradas en islas de cocina y evitan tener que poner una campana suspendida.

  • En algunos casos, no se trata de evitar tener olores al cocinar sino favorecer que estos se disipen rápido con una buena ventilación natural cruzada

Instalaciones y planificación

Tirar un muro puede influir en otros aspectos que quizá no habías pensado como: luces, enchufes, gas, techos desnivelados o suelos diferentes… Por eso, abrir la cocina requiere repensar ese espacio no solo estéticamente sino técnicamente. No puedes pensar en elementos aislados sino en tu hogar como en un todo.

Algunos detalles que lo hacen más fácil (y bonito)

Electrodomésticos que no se ven

Si tu cocina está abierta al salón, lo ideal es que los electrodomésticos no sean los protagonistas para evitar esa sensación de tener el salón dentro de la cocina o de vivir en un piso de estudiantes. Hoy hay soluciones muy eficaces: panelados, hornos y microondas empotrados, campanas integradas 

En las cocinas abiertas, no solo es importante cuidar la distribución o los materiales: también conviene prestar atención a los elementos que generan “ruido visual”. Y no hablamos solo de estética: el desorden o el exceso de objetos a la vista puede hacer que el espacio se perciba caótico, incluso cuando está limpio.

Muchas veces olvidamos que en el día a día usamos pequeños electrodomésticos como la cafetera, la tostadora, la freidora de aire, la batidora o la Thermomix. Todos ellos necesitan un lugar funcional, pero si quedan constantemente a la vista, rompen la armonía visual.

Para resolver esto, existen soluciones de mobiliario muy eficaces, como los muebles tipo desayunador o armarios de almacenaje oculto. Se integran en la cocina con el mismo acabado que el resto del mobiliario, pero permiten ocultar estos aparatos cuando no se usan. Algunos incluso incorporan enchufes interiores, puertas escamoteables o baldas deslizantes, para que todo sea accesible y funcional… pero sin estar siempre a la vista.

Diseñar bien el almacenaje es clave para que una cocina abierta funcione de verdad. El orden no debe depender solo del usuario, sino también del diseño.

La idea es que la cocina no parezca una cocina cuando no se está cocinando.

Almacenaje que no abruma

Menos es más, sí, pero sin renunciar a lo necesario. Cajones bien organizados, muebles altos bien pensados y soluciones verticales que liberan el plano visual. Orden sin que parezca forzado.

Acústica: ese detalle que se suele olvidar

El sonido de los electrodomésticos, de los platos, de una batidora a las 8h… todo eso se escucha más en espacios abiertos. Usar materiales que absorban ruido (madera, textiles, de paredes alicatadas, que también contribuye a evitar rebotes de ondas sonora…) mejora mucho el confort.

Preguntas que recibimos a menudo

¿Y si luego echo de menos tener una cocina cerrada?

Diseñar con sentido es la mejor prevención. Además, existen cerramientos reversibles: puertas correderas, paneles móviles, incluso estores que separan sin cerrar del todo.

Si dudas entre dejar tu cocina completamente abierta o instalar un cerramiento de vidrio, no tienes por qué tomar la decisión de forma definitiva desde el principio. Una buena opción es dejar prevista la instalación para más adelante, si ves que el espacio abierto no termina de encajar contigo.

Por ejemplo, se puede diseñar el falso techo con una guía oculta para un cerramiento corredero, de forma que, si en el futuro decides cerrar la cocina parcialmente, solo tengas que encargar las hojas de vidrio. Esto te permite vivir el espacio con libertad, sin renunciar a la posibilidad de ajustarlo más adelante, sin grandes obras.

En nuestra experiencia, la mayoría de clientes que apuestan por una cocina abierta bien diseñada no echan de menos los cerramientos. Algunos a los que les dejamos preinstalación para poder añadir el cerramiento después ya ni se lo plantean. De hecho, los cerramientos de vidrio suelen ser costosos, condicionan el diseño y son dificiles de limpiar. La clave está en que el diseño sea flexible y se adapte a ti, no al revés.

¿Hace falta licencia?

Si hay cambio estructural, sí. También si se tocan instalaciones comunes o fachada. Si no, hay que presentar un proyecto al ayuntamiento bajo una Declaración Responsable, no es un procedimiento sencillo pero es más rápido y menos restrictivo que una Licencia. Nosotros nos encargamos de redactar los documentos necesarios y presentarlos por ti en el ayuntamiento.

¿Es más difícil mantener el orden?

No si el diseño lo contempla desde el principio. Una cocina abierta exige más conciencia del orden, pero con soluciones bien pensadas (y rutinas mínimas), no es un problema Gracias a esto eliminarás esa sensación de caos que sucede cada vez que entras a una cocina aislada, que nada tiene que ver con la paz y la calidez del resto de tu casa. Gracias a esto eliminarás esa sensación de caos que sucede cada vez que entras a una cocina aislada, que nada tiene que ver con la paz y la calidez del resto de tu casa.

Cuando el espacio se abre, también lo hace la forma de vivirlo

Si estás aquí, seguramente ya has pensado más de una vez en abrir tu cocina. Quizá has visto referencias, has medido el espacio, incluso has esbozado ideas. Pero no sabes si es buena idea, o si merece la pena.

Nuestra opinión, después de tantos proyectos, es que sí merece la pena. Pero solo si se hace bien. Con atención al detalle, con respeto al espacio, con soluciones que duren.

Una cocina abierta no es una moda, es una manera de vivir. Y si tú también quieres que tu casa respire, se abra y te acompañe mejor… estaremos encantados de ayudarte.

Puedes conocer más sobre cómo trabajamos, con un enfoque que busca siempre que el diseño mejore no solo el espacio, sino también la forma de habitarlo.

COAM – CW

Hortaleza, 63

Madrid 28004